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DOS MESES DESPU脡S DEL ACCIDENTE DE ADAMUZ El 18 de enero de 2026 ha marcado un antes y un despu茅s en el sector ferroviario. Desgraciadamente asistimos a la consecuencia de un sistema tensionado hasta el extremo, en el que se ha priorizado la construcci贸n frente al mantenimiento; la reducci贸n de costes, la externalizaci贸n y la fragmentaci贸n por encima de la seguridad.
El ferrocarril ha perdido imagen y credibilidad ante la ciudadan铆a. Supresiones de servicio, limitaciones de velocidad, incidencias continuas, sobrecarga de trabajo para las plantillas y decisiones improvisadas han deteriorado la confianza en un servicio que deber铆a ser un referente de seguridad y fiabilidad.
Estaba claro. Un colapso de esta magnitud iba a tener consecuencias, y no pod铆an atajarse con decisiones r谩pidas para obtener una foto. Cuando no se afrontan las causas reales, los problemas no desaparecen, se agravan. Y eso es lo que est谩 ocurriendo: el cortoplacismo y la incapacidad para actuar con visi贸n de sector est谩n haciendo que el deterioro contin煤e y que el futuro del ferrocarril se vea cada vez m谩s comprometido.
Adif, como si no pasara nada, sigue queriendo proyectar la imagen de gran empresa p煤blica de prestigio, pero sin asumir el papel que le corresponde en lo ocurrido. Como administrador de la infraestructura, es el m谩ximo responsable del estado de la red, independientemente de la pol铆tica de licitaciones y subcontrataciones que haya decidido aplicar en los 煤ltimos a帽os. Por no hablar de la gesti贸n que est谩 realizando en todo lo relacionado con la investigaci贸n del accidente, con decisiones dif铆ciles de explicar y actuaciones que no contribuyen precisamente a generar confianza ni transparencia.
En Renfe, siguen a lo suyo, anunciando nuevos proyectos que poco tienen que ver con reforzar el ferrocarril, como es la apuesta por nuevas sociedades participadas centradas en el transporte a trav茅s de autob煤s. En lugar de concentrar los esfuerzos en recuperar la fiabilidad de la red, mejorar el mantenimiento del material, reforzar las plantillas o atraer a la ciudadan铆a, se van a buscar alianzas con la competencia. Porque lo de aprovechar para potenciar el transporte de mercanc铆as por ferrocarril con la subida de precios de los combustibles ya si eso para otro momento.
Las operadoras privadas tampoco son ajenas a esta situaci贸n. El deterioro de la infraestructura y las limitaciones de velocidad est谩n teniendo consecuencias directas en un empleo ya de por s铆 precarizado. As铆, Iryo, tras el cierre de la l铆nea de M谩laga, se ha visto obligada a plantear un ERTE que afecta a la totalidad de la plantilla en ese centro y a parte del colectivo de maquinistas en Madrid. Una muestra m谩s de que cuando falla el sistema, falla para todos.
EL FERROCARRIL NECESITA UN CAMBIO REAL
Desde el SFF-CGT lo dijimos antes del 18 de enero y lo mantenemos hoy: el problema no es puntual, es estructural. No se soluciona con acuerdos apresurados, ni comisiones de seguimiento, de las que un mes despu茅s los firmantes del acuerdo empiezan a dudar. Se soluciona con inversi贸n real, con plantillas suficientes, con mantenimiento propio y con un modelo que priorice la seguridad y el servicio p煤blico por encima de cualquier inter茅s pol铆tico
SFF-CGT. POR EL FUTURO DEL FERROCARRIL
 COMUNICADO Anexo
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